RTVE: nuevo riesgo de desaparición del servicio público

Enrique Bustamante Ramírez es catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Rafael Díaz Arias es profesor de Periodismo de la UCM.

 

Diversos editoriales y artículos en varios diarios analógicos y digitales han advertido seriamente en los últimos días del grave peligro de fracaso prematuro de la reforma democrática de RTVE, después de cinco años de clamor ciudadano. Las enmiendas aprobadas en el Senado de la proposición de ley ampliamente consensuada en el Congreso de los Diputados, no solo muestran que el Partido Popular –aprovechando su mayoría en la Cámara alta- sigue empecinado en su contrarreforma de 2012, sino que el PSOE, con su abstención y sus declaraciones comprensivas ante estas enmiendas, podría estar cayendo en la “tentación bipartidista”: la alternancia en el control y la manipulación del servicio público ejercida durante un cuarto de siglo que llevó a RTVE a su ruina financiera y a su desprestigio ciudadano.

La proposición de ley de junio pasado, pactada entre las tres principales fuerzas políticas de oposición y, resignadamente aceptada por el Gobierno tras intensos esfuerzos para paralizarla, fue saludada unánimemente como la gran oportunidad para la regeneración democrática del servicio público audiovisual, clave para la calidad de la democracia española. En su preámbulo, aceptado incluso por el PP en última instancia, se evoca el Consejo de sabios de 2004 y su informe, en el que algunos de los firmantes participamos directamente, para reivindicar con justicia el basamento de la ley de reforma de RTVE 17/2006. Pero, sobre todo, se diagnostica la situación actual de la corporación como “crítica”, por el desplome de su credibilidad y de su audiencia y por su asfixia económica, que llega a ser calificada de “situación límite”.

PSOE, Ciudadanos y Podemos impusieron esta propuesta “para recuperar la independencia y el pluralismo”, con medidas vitales como la vuelta al consenso parlamentario para la elección del Consejo de Administración de RTVE por dos tercios del Parlamento, su profesionalización e independencia por concurso público, el curriculum profesionalmente demostrado de sus miembros, la integración de nuevo de dos representantes sindicales como en 2006... Actuaciones parciales pero necesarias para cortar la sangría de espectadores y el desprestigio causado por la manipulación sistemática de sus contenidos, aunque solo constituyeran una base para otras medidas inmediatas de futuro, como la aprobación de un nuevo mandato marco y de contratos programa concretos, del reforzamiento de la independencia informativa y de la carrera profesional o la construcción de un modelo financiero estable y suficiente, y de la carrera profesional, la participación social o la conversión en un servicio público multimedia. Y que despertaron por ello nuevas esperanzas de un servicio público democrático, pese a las contradicciones mostradas entre algunos artículos del texto aprobado (de 12 y nueve consejeros al tiempo, de presencia o no de consejeros de los trabajadores).

 

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Una auditoría desvela el ‘descontrol’ de RTVE sobre la contratación de personal

Una auditoría interna realizada recientemente en RTVE confirma lo que era un secreto a voces desde hace mucho tiempo: que existe cierto descontrol sobre la contratación de personal. El informe señala varias de las anomalías que se producen de forma habitual en la corporación, que no ayudan precisamente a que la radio-televisión pública reduzca sus elevados costes laborales, que ascienden a 380 millones de euros y ‘se comen’ casi una cuarta parte de su presupuesto.

El informe –a cuyo contenido ha tenido acceso Vozpópuli- revela que en la corporación no existe una normativa interna de contratación de personal desde 2008, lo que favorece la “discrecionalidad” a la hora de incorporar a nuevos profesionales. En otras palabras, esta situación deja vía libre para que el equipo directivo de turno reclute a su personal de confianza y forme las denominadas ‘redacciones paralelas’.

 

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Fin del consenso sobre RTVE

EDITORIAL "EL PAÍS"

 

Menos de tres meses ha durado el consenso de los grupos parlamentarios para reformar Radiotelevisión Española. El texto aprobado a finales de junio por unanimidad en el Congreso de los Diputados acaba de saltar por los aires en el Senado. El PP ha impuesto su abrumadora mayoría absoluta en la Cámara baja para modificar el sistema para la elección del presidente de la corporación estatal.

A tenor del mecanismo aprobado, si el candidato no obtuviera en la primera votación el respaldo de dos tercios del Congreso, en una segunda ronda bastaría con el apoyo de tres quintos del hemiciclo. El sistema consensuado en junio preveía para esta segunda votación una doble condición: alcanzar la mayoría absoluta y contar con el beneplácito de al menos la mitad de los grupos parlamentarios. Ahora, con la nueva fórmula, los votos de PP y PSOE podrán ser suficientes para designar al máximo directivo de RTVE, un medio de comunicación que en los últimos años ha puesto de manifiesto su sumisión informativa hacia el PP, que avaló al actual presidente de la corporación, José Antonio Sánchez.

Preservar la independencia, garantizar el pluralismo, abonar la credibilidad de los noticieros y diseñar un modelo económico viable han sido los argumentos esgrimidos por los grupos para modificar el marco de RTVE. Pero difícilmente desaparecerán las dudas sobre la neutralidad de la radio y la televisión estatal si tanto el nombre del presidente como el de los 10 miembros del consejo de administración los deciden en solitario los dos principales partidos. Dar la espalda a las minorías de manera tan abrupta después de haber alcanzado un laborioso pacto no parece la mejor solución. La próxima semana el texto volverá al Congreso. Será la última oportunidad para conseguir que RTVE sea verdaderamente un medio que aglutine todas las sensibilidades.

 

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El PP usa su mayoría absoluta en el Senado para favorecer el control de RTVE

El PP ha usado su mayoría absoluta en el Senado para corregir este miércoles la reforma de RTVE que se pactó en el Congreso y así favorecer que la unión de sus votos y los del PSOE controle la elección del presidente de la corporación y de sus consejeros. Aunque el partido de Mariano Rajoy asegura que la reforma es fruto de un acuerdo con los socialistas, estos han mostrado su desacuerdo con el cambio optando por la abstención, al igual que el PDeCAT y ERC. Unidos Podemos, Bildu, Ciudadanos y un senador socialista han votado en contra. El PNV, UPN y los nacionalistas canarios sí han apoyado al PP.

Una vez salga del Senado, la ley volverá al Congreso de los Diputados, donde podría recibir nuevas modificaciones. En consecuencia, la Cámara Baja tendrá una última oportunidad para volver al sistema de elección acordado anteriormente.

"Quizá esta vez sea una de esas en las que el Senado cumple su función de una manera cuidadosa, que es arreglar una Ley que ha venido en muy mala situación con 9 miembros por una parte y con 12 por otra para el Consejo de Administración, con dos apartados 1 del artículo 1... en fin, todo ese pequeño berenjenal", ha argumentado el senador popular Joaquín Luis Ramírez tras alcanzar un acuerdo con el resto de grupos para que el Consejo de Administración de la Corporación RTVE esté compuesto por diez miembros y que se respete el principio de presencia equilibrada de mujeres y hombres.

Por parte de Unidos Podemos, la senadora Pilar Lima ha manifestado su disconformidad ante el supuesto pacto alcanzado entre PP y PSOE la pasada semana, cuando "se había logrado un consenso muy amplio en el Congreso". También ha criticado que el PP "aproveche" su mayoría para implementar una serie de cambios que, a su juicio, "significa eliminar ciertos aspectos aprobados por consenso en el Congreso".

2017 09 13 LAZONARANJA VANEANGUSTIA

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